Las reacciones iniciales de los gerentes latinoamericanos ante la crisis financiera mundial variaron desde el optimismo de quienes supusieron que el problema sería exclusivo en Estados Unidos y Europa, hasta la perplejidad de quienes desde el principio estuvieron conscientes de su magnitud. Ahora es claro que las economías latinoamericanas han sido afectadas en la misma dirección, aunque la dimensión del efecto varía según países e industrias. La efectividad de cualquier medida gerencial destinada a enfrentar la crisis mundial depende de la prontitud de su implementación. Por eso es necesaria la concientización de la realidad de la crisis en nuestra región, y la puesta en marcha de planes específicos para mitigar sus efectos. En síntesis, las empresas latinoamericanas deben enfrentar la crisis con prudencia y creatividad. La prudencia debe reflejarse en las proyecciones de crecimiento, en los planes de inversión, y en los niveles de apalancamiento y efectivo. La creatividad es necesaria para la adaptación de la estrategia competitiva en el corto plazo, en segmentación de los clientes según su vulnerabilidad a la crisis, en la búsqueda de métodos inteligentes para reducir los costos de personal y en la implementación de nuevos procesos que hagan las operaciones de la empresa más eficientes.