Esta empresa de confección de ropa para algunas de las muñecas más conocidas de los años 70 y 80 supo desarrollar un modelo de negocio capaz de hacer uso de las fuerzas de mercado para dar soluciones a problemas económicos y sociales. Sus acciones contribuyeron de manera notable a la generación de empleos y a la mejora de los ingresos de las mujeres de la zona donde operaba, una población con muy pocas oportunidades en esa época.