Con un gran talento culinario y un estilo de liderazgo propio, Maribel Lieberman ha logrado crear desde cero una empresa chocolatera global cuyo objetivo va mucho más allá de vender productos de altísima calidad: su profundo propósito y legado es ayudar a desarrollar oportunidades de negocio a las mujeres hondureñas en situaciones difíciles, ayudando así al desarrollo social y al crecimiento económico de su país.